Rocío Juárez, premiada en la primera edición de los premios Mujeres Influyentes de Almería (MIA) en la categoría de Cultura, estrena su cortometraje más ambicioso: «El método M.O.». Tras cosechar el Segundo Premio en el Concurso de Producción Audiovisual de FICAL 2024, la guionista y directora nos sumerge en la mente criminal con una obra inspirada en hechos reales que aborda sin tapujos la posibilidad de la reinserción en asesinos. En esta entrevista, Juárez detalla cómo el true crime y la criminología la impulsaron a rodar esta «obra muy cuidada» y nos invita personalmente a acompañarla en el estreno oficial, que tendrá lugar el próximo martes 18 de noviembre a las 17:30h en la Biblioteca Villaespesa, dentro de la programación del Festival Internacional de Cine de Almería (FICAL 2025).
«El método M.O.» es una propuesta valiente inspirada en hechos reales que aborda un tema oscuro: la reinserción de distintos perfiles de asesinos. ¿De dónde surge la chispa inicial para poner al espectador en esta línea de juicio?
Creo que esta idea ha estado en mi cabeza desde siempre. Ya en mi primera novela, Septem, me adentré en la mente criminal, aunque desde un enfoque más ficticio. La criminología y los límites de la mente humana siempre han despertado en mí una gran fascinación. Por eso, El Método MO nace tanto de una inquietud personal como de una observación del panorama actual.
Hoy en día, el interés por el true crimen está más presente que nunca, en series, películas, podcasts, porque el espectador lo está reclamando. Existe una clara tendencia hacia la empatía con el asesino, con el llamado “malo de la película”. Algunas como Joker o Maléfica son ejemplos de cómo el cine y la narrativa contemporánea nos invitan a comprender la vida de esos personajes, su infancia, sus traumas, su recorrido vital. No se trata de justificar sus actos, sino de entender qué los llevó hasta ahí.
Me parecía necesario reflexionar sobre este fenómeno y llevarlo al terreno del cortometraje. Por eso no lo abordé de forma aleatoria: me documenté e investigué a fondo, no sólo a través de material audiovisual, sino también mediante lecturas especializadas y el trabajo de periodistas que analizan la conducta criminal. Mi objetivo era crear personajes con una profundidad auténtica, inspirados en perfiles criminales verídicos, para dotarlos de complejidad psicológica y humanidad dentro de la ficción.
El cortometraje fue reconocido con el Segundo Premio del Concurso de Producción Audiovisual en FICAL 2024. Ahora que se acerca el estreno (el próximo martes), ¿cómo ha influido recibir este galardón? ¿Y qué ha supuesto para ti este reconocimiento en tu tierra?
Recibir este segundo premio ha sido muchísimo para mí y para todo el equipo. Es un reconocimiento enorme a un proyecto que nace desde la profesionalidad, el respeto y el cuidado absoluto por lo que queríamos contar. Que un festival tan prestigioso a nivel nacional e internacional como FICAL valore nuestro trabajo nos impulsa todavía más: sentimos que a partir de aquí sólo nos queda seguir creciendo. Este premio nos coloca en un punto muy alto, y lo asumimos con ilusión, responsabilidad y muchas ganas de continuar.
El título es «El método M.O.» (Modus Operandi). ¿Podrías explicarnos cómo se aplica ese «método» dentro de la trama y qué tipo de «rehabilitación» buscan sus personajes?
Desde el primer minuto, El Método MO propone un juego mental al espectador. Lo sitúo frente a un escenario que, en apariencia, resulta familiar: una sesión de terapia grupal. De manera casi automática, la mente lo asocia con contextos conocidos —como grupos de alcohólicos o de personas con adicciones—, espacios socialmente aceptados donde se busca una segunda oportunidad tras haber tomado decisiones equivocadas.
El cortometraje se apoya en esa asociación inicial para introducir una pregunta incómoda: ¿podría aplicarse un método similar a individuos con una adicción criminal? ¿Es posible una terapia para quien ha hecho del crimen su hábito o su identidad?
El corto no muestra una estructura definida del método, sino que deja esa construcción a la imaginación del espectador. La intención es que cada persona que ve la obra complete el significado del proceso terapéutico según sus propias referencias, experiencias o límites morales. Quiero que se pregunten si tales terapias podrían existir realmente, si cabe en la mente colectiva aceptar que un asesino busque rehabilitarse del mismo modo que un adicto busca dejar su dependencia. En definitiva, El Método MO plantea la duda y cede al público la responsabilidad de imaginar cómo sería esa posible redención.
Abordar la psique criminal desde el guion y la dirección es un reto. ¿Cuál fue el mayor desafío, tanto narrativo como técnico, que enfrentaste al darle forma a esta historia?
Uno de los mayores desafíos fue enfrentarme a perfiles criminológicos reales. Documentarme a ese nivel implica meterse muy de lleno en la mente de personas que han cometido actos terribles, y eso tiene un impacto emocional y mental muy fuerte. Hubo momentos en los que necesitaba parar. Estaba leyendo, escribiendo o viendo testimonios reales de criminales en entrevistas, y tenía que tomar distancia porque la carga mental era enorme. Intentar comprenderlos sin justificar lo que hicieron es un trabajo duro y delicado.
El segundo desafío fue evitar caer en lo fácil. Tenía claro que no quería dejarme llevar por el morbo ni por la parte más superficial del crimen. Mi objetivo era construir personajes con profundidad, inspirados en perfiles reales, pero llevados a un terreno más humano, más complejo, sin recurrir a tópicos ni exageraciones. Quería hacer un cortometraje inteligente, que invitara a pensar y no a consumir sensacionalismo.
Creo que esa exigencia se nota en el resultado. El Método MO es una obra muy cuidada, con mucha dedicación detrás, y cada personaje está pensado para transmitir verdad sin necesidad de recurrir a lo evidente o lo escandaloso.
Has comentado que el corto no dejará indiferente. ¿Cuál es la pregunta o la reflexión moral más importante que deseas sembrar en el espectador?
Lo que busco es que el espectador explore sus propios límites: los de la conciencia, el perdón y la redención. Quiero que se pregunte, con total sinceridad, si cree que un asesino puede tener una segunda oportunidad y qué significa realmente concederla. Más que generar incertidumbre, me interesa abrir un debate social profundo, una reflexión honesta sobre cómo vemos la justicia, la empatía y los límites humanos. Mi intención es que esa reflexión siga acompañando al espectador mucho después de que termine el cortometraje
«El método M.O.» se rodó con equipo y localizaciones de la provincia. ¿Qué importancia tiene para ti como creadora impulsar el talento de Almería y qué valor aporta este sello local al resultado final de la obra?
Para mí, como creadora audiovisual, es fundamental dar visibilidad al talento de Almería. Pero no solo porque amo mi tierra, sino porque el talento es real y se palpa en cada proyecto que se lleva a cabo. Almería y sus profesionales audiovisuales son sinónimo de calidad, compromiso y profesionalidad por el séptimo arte, pero también de corazón. Y eso se nota en cada plano.
Estoy profundamente agradecida tanto al equipo técnico como al artístico que ha estado desde el primer día, y también a quienes se han ido sumando después. Gracias por su compromiso, por su entrega y por el cariño con el que han arropado este proyecto. Si ellos El Método M.O. no sería posible. Y lo saben… Eternamente agradecida.
Con el estreno tan inminente (el próximo martes), ¿cuáles son tus emociones? ¿Cómo te sientes al compartir finalmente el resultado de meses de trabajo y un premio ya cosechado con el público?
Ufff miles de emociones; ilusión, miedo, respeto… y otras que seguro aun no siento y sentiré el día del estreno. Imaginar la sala llena de amigos, familiares, amantes del cine, personas que conozco y personas que no, pero que estarán allí para acompañarnos. Sé que va a ser un día cargado de emociones intensas. Intentaré no llorar… pero no prometo nada.
Ten en cuenta que estrenar en un festival como FICAL es un orgullo para todos nosotros y una responsabilidad. Mostrar el fruto de meses de trabajo, preparación y pasión en tan solo 16 minutos da mucho respeto. Pero sabemos que es un gran proyecto que no dejará indiferente.
Tras el estreno, ¿cuáles son los planes inmediatos para «El método M.O.»? ¿Veremos este cortometraje recorrer otros festivales nacionales e internacionales durante 2025 y 2026?
Lo veremos de eso puedes estar segura. De hecho ya fuimos finalistas al mejor guion en el Festival Internacional de Cine Pequeño de Alicante (2025) y recientemente, estamos nominados a Mejor Actor granadino en el Festival Internacional Premios Lorca de Granada (2025) que se celebra el 26/11, esperamos venir con buenas noticias, aunque el hecho de estar ya nominados es todo un honor. Pero el cortometraje también está siendo solicitado para su proyección, más posterior mesa redonda, con equipo artístico, criminólogas, psicólogas y yo misma, dentro de jornadas de criminología y universidades. De hecho, comenzamos en la Universidad de Valladolid dentro de las jornadas de Caja Negra 4.0.



















































