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Con solo 13 años dejó Almería persiguiendo un sueño que hoy es una realidad: competir de tú a tú con las mejores del mundo. Hablamos con Cristina Teruel sobre el sacrificio de la distancia, las barreras que derriba cada día en la pista y la valentía de apostar por una misma cuando el camino se pone cuesta arriba.

Cristina, en tu trayectoria ya sabes lo que es competir en una Uber Cup, midiendo tus fuerzas contra las mejores del mundo en Asia. ¿Qué se siente al cruzar la raqueta con jugadoras Top 10 mundial a una edad tan temprana?

Para mí es un sueño hecho realidad. Hace 8 años me mudé de Almería a Huelva luchando por ser la mejor, dejando atrás toda mi vida y a toda mi familia con tan solo 13 años. Mis objetivos eran nacionales y los veía muy lejanos, y ahora, poder pensar en esa niña pequeña y lo feliz que estaría si supiera lo que hemos conseguido y al nivel en que estamos compitiendo, me llena de orgullo y satisfacción.

Compartir residencia, comidas, entrenamientos, pabellón y el día a día con los jugadores Top 10 del mundo durante 10 días, además de poder competir contra ellos, te hace convertirte y sentirte una más. La profesionalidad, la calidad, el nivel de concentración, TODO se contagia y he aprendido mucho más en esa semana que en muchos meses de entrenamiento. He tenido la suerte de jugar contra las jugadoras número dos de los países de Corea y Tailandia, que ambas han sido Top 10 mundiales, y no sólo eso, sino que he sido capaz de luchar el partido, competir por ganar y olvidarme del rival, demostrando un gran nivel y provocando que estas jugadoras tuvieran que sacar su 100% de nivel para ganarme.

Esos partidos contra las potencias asiáticas supusieron un aprendizaje increíble a pesar de la dureza de los marcadores. ¿Cuál es la lección más valiosa que te dejó aquella gran experiencia internacional?

La mayor lección que me llevo conmigo ya para siempre, es lo CAPAZ que SOY de luchar contra jugadoras de ese nivel y la gran gran importancia que tiene DISFRUTAR en pista, luchar cada punto desde cero como si fuera un partido diferente cada uno y lo fundamental que es CREER EN TI, porque yo creí en mí y fui capaz de sacar un nivel que todavía no sabía que tenía, porque los miedos, inseguridades y pensamientos negativos lo tenían bloqueado.

Jugando en la Uber Cup, estaba disfrutando tanto que solo pensaba en ganar un punto más para estar el máximo tiempo posible en pista, viviendo ese sueño. Quizás sea la competición que más he disfrutado en mi vida y eso permitió que mi rendimiento fuera muy superior.

En su momento tomaste una decisión valiente: mudarte a Huesca para seguir creciendo, sabiendo que perdías ciertos apoyos económicos de tu federación anterior. ¿Qué pesa más en la balanza a la hora de priorizar el desarrollo deportivo sobre la estabilidad financiera?

Quiero luchar por una clasificación olímpica y ahora mismo eso es todo lo que me importa. Pienso mucho en esa niña de 13 años y lo valiente que fue en irse sin miedo de su casa para luchar por sus sueños, y yo voy a seguir sus pasos y solo quiero ser tan valiente como ella lo fue. Para clasificar a los campeonatos importantes necesito competir mucho antes para tener una buena posición en el ranking, y esto es imposible sin ayuda económica. Pero aun así, quiero ser valiente y dar el paso de cambiar, porque sé que lo que me espera en Huesca va a hacer que aumente mucho mi rendimiento y no quiero quedarme atrás y no llegar a explotar mi nivel al máximo por miedo. Lo que tenga que llegar llegará y voy a intentar conseguir ese apoyo económico por todos los medios. Actualmente estoy buscando patrocinadores, empresas que me quieran ayudar a luchar por mis sueños y aunque todavía no hemos obtenido resultado, sé que pronto llegará.

Además me gustaría decir, que todos estos objetivos que me puedo plantear hoy en día han sido gracias a todo lo que he aprendido en Huelva, donde he recibido el apoyo máximo que podía recibir en todos los aspectos y me han formado como persona y como jugadora, y estoy enormemente agradecida. Pero ya son muchos años allí y para conseguir un nuevo salto de nivel, necesito este cambio.

Al ser una deportista de alto nivel, el patrocinio es clave. ¿Cómo afrontas este reto diario de buscar recursos de forma independiente para poder sufragar tus torneos internacionales?

No te voy a engañar, está siendo más difícil de lo que imaginaba. El bádminton es un deporte pequeño y todavía nadie ha querido apostar por mí y por mi deporte aunque mis objetivos sean tan ambiciosos. Los recursos económicos que necesito a la temporada para poder cubrir mis gastos de competiciones internacionales, ascienden a 10.000 €, cifra que creo que en otros deportes, como el fútbol, es fácil de conseguir, incluso para equipos de un nivel muy bajo.

Yo siempre estoy moviéndome, buscando empresas, instituciones y ayuda de todo tipo pero a veces llega a ser muy frustrante sentir que quizás no puedas alcanzar tus objetivos únicamente por una cuestión económica. Mi sueño, desde que me fui de casa, siempre ha sido llevar a ALMERÍA A LO MÁS ALTO, y lo estoy consiguiendo. Pero no es suficiente con lo que he conseguido, quiero mucho más y no voy a parar hasta lograrlo. Por eso, agradecería muchísimo que desde Almería alguien confiara en mí y quisiera caminar de mi lado aportándome la ayuda necesaria para que el nombre de nuestra ciudad esté en lo más alto.

Te has consolidado como la segunda española en el ranking mundial absoluto tras la estela de Carolina Marín. ¿Sientes que el bádminton español está viviendo una era dorada que impulsa a las generaciones que venís detrás?

Realmente no lo creo. El bádminton en España es un deporte pequeño, con poco apoyo y cada vez menos jugadores. Tenemos jugadores de mucho nivel que al final no pueden terminar de desarrollarse como podrían hacerlo en otros países. Además, es un deporte muy poco gratificante y mucha gente no es capaz de seguir muchos años entrenando 5 horas a diario, cuidándose al 100%, exigiendo tanto su cuerpo física y mentalmente, estudiando a la vez e invirtiendo tanto dinero para luego no conseguir casi nada de dinero a cambio, ni siquiera cuando ganas torneos importantes. Requiere de muchísimo esfuerzo y sacrificio, además de que los que jugamos, sabemos que la carrera deportiva acaba pronto y que el bádminton no nos va a dar de comer, así que tenemos que estudiar a la par, compaginando grandes retos deportivos, entrenamientos de 5 horas diarias, carreras y prácticas universitarias.

El gran objetivo está claro a largo plazo: los Juegos Olímpicos. ¿Cómo visualizas ese camino de cara a los próximos años estando actualmente consolidada en el Top 200 del mundo?

Tan sólo llevo unos años compitiendo en el circuito mundial absoluto, mi objetivo ni siquiera ha estado centrado únicamente en subir posiciones en el ranking y aun así, ya estoy como segunda española clasificada en el ranking mundial y entre las 212 mejores raquetas del mundo. Quiero centrar los próximos años en entrenar, mejorar y aumentar muchísimo mi nivel, manteniendo mi ranking y, a corto plazo, empezar a competir mucho a nivel mundial y plantarle cara a las mejores jugadoras. Si ya estoy la 212 del mundo, en unos años, centrada en la competición mundial y con el apoyo económico necesario, conseguiré ser la española número uno clasificada en el ranking mundial y sé que estar entre las 60-70 mejores del mundo es muy posible. De este modo ya estaría clasificada a los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032, aunque voy a por un reto mayor, estar clasificada dentro de las 50 primeras del mundo para entonces.

No va a ser un camino fácil, pero ganas e ilusión no me faltan y si algo me define es el sacrificio y la dedicación, así que sé que lo voy a conseguir.

Estudias tercero de Educación Primaria y mantienes una media académica brillante. ¿Cómo es el día a día de una mujer que entrena al máximo nivel y, a la vez, se prepara para ser el referente de futuros alumnos en el aula?

Cuando empecé con el deporte de alto nivel, mis estudios tomaron un giro hacia resultados increíbles también. El bádminton y el deporte de alto nivel no sólo me han construido como deportista, sino que me han hecho la persona que soy, buscando desde pequeña la excelencia en todo lo que he hecho, siguiendo los valores de esfuerzo y trabajo.

Para mí siempre ha sido fácil compaginar los estudios y el deporte, aunque mis días se basan en estudiar, pasar horas frente al ordenador, entrenar 2 horas por la mañana y 3 horas por la tarde y ahora además, pasar 5 horas en un colegio haciendo las prácticas, lo que me ha obligado a reducir mis horas de entrenamiento. Después de todo esto, para mí también es muy importante dedicar al final del día un ratito para hablar con las personas que quiero como mi pareja, mi madre, mis hermanos y el resto de mi familia.

Cada semana viajo a diferentes partes del mundo para competir y para mí ya es rutina guardar mi ordenador y libros en la mochila y llevarlos conmigo para estudiar en cualquier parte, teniendo que organizarme con las ausencias a exámenes, prácticas, trabajos, etc.

¿Qué valores del bádminton crees que te servirán más el día de mañana cuando estés al frente de una clase de niños de primaria?

Todos. El bádminton me ha construido como persona al 100% y me ha enseñado todo lo que sé. El disfrutar el día a día hagas lo que hagas, dar lo mejor de ti, buscar siempre la manera de ser mejor que ayer y superarte cada día, respetar a tus compañeros y trabajar en equipo; sacrificio, dedicación y pasión, humildad y paciencia en el proceso, confiar en ti sin esperar a que nadie lo haga antes que tú, seguir tu instinto y escuchar a las personas que te quieren.

He aprendido lo bonito que es sentir, emocionarte y creo que en la vida uno de mis objetivos es sentir emociones a diario, haga lo que haga. A mí el bádminton me cabrea, me frustra, me emociona, me ilusiona, me alegra; me hace sentirme viva. Por eso voy a ser profesora, porque lo que siento en el aula, rodeada de niños, con sus diferencias, sus inquietudes y la inocencia impregnada en todos ellos, es algo indescriptible que sé que me va a emocionar cada día.

El proyecto MIA nació para ser altavoz de perfiles como el tuyo. ¿Qué mensaje le darías a otras jóvenes deportistas que se enfrentan a la incertidumbre de tener que cambiar de ciudad o de condiciones para perseguir su sueño?

Hazlo, confía en ti y sé valiente. Ya sea una decisión deportiva, profesional o personal, si tienes la necesidad de cambio, escúchate, entiende qué es lo que necesitas y no le tengas miedo a cambiar. Siempre vas a poder volver a cambiar si te equivocas o incluso rectificar, pero no podrás retroceder en el tiempo y tomar una decisión que 5 años atrás no tomaste por miedo, y esa decepción e incertidumbre de qué habría ocurrido si lo hubiera hecho, puede que viva en ti mucho tiempo. Hemos venido a este mundo a equivocarnos y aprender de los errores, así que atrévete y si te equivocas, habrás aprendido tanto que serás mucho mejor de lo que eras antes.

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