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Con una trayectoria forjada en la exigencia de grandes multinacionales como Decathlon y Lidl, Regina Martínez ha consolidado un perfil directivo donde la estrategia empresarial y el desarrollo del talento caminan de la mano. Experta en Relaciones Laborales y Dirección de Personas, su salto a la Gerencia General de MJAgroasesores no ha sido una casualidad, sino la evolución natural de una líder que entiende la empresa como un ecosistema donde la productividad nace de la confianza.

Para Regina, la gestión de personas no es un departamento, sino el corazón de la estrategia: una herramienta capaz de optimizar el desempeño y generar valor real en un sector tan competitivo como el agroalimentario. En esta entrevista, analizamos su visión sobre la estructura organizacional, la importancia de la cultura sostenible y cómo su capacidad de análisis y cercanía la han convertido en una de las directivas referentes de la provincia de Almería.

Regina, tu trayectoria tiene un hilo conductor muy claro: la gestión y el desarrollo del talento. ¿Qué te hizo enamorarte de los Recursos Humanos y cómo descubriste que ese era tu camino?

Estudié Relaciones Laborales y Ciencias del Trabajo porque inicialmente quería estudiar Derecho, y acabé orientándome hacia la parte laboral. Cuando empecé la carrera descubrí algo que me marcó mucho: el impacto real que tiene el trabajo en la vida de las personas.

Todo el mundo trabaja, pero muy pocas personas entienden realmente lo que implica un contrato, sus derechos o cómo influye una empresa en su desarrollo personal y profesional. Ahí entendí que los Recursos Humanos podían convertirse en una herramienta muy potente para mejorar la vida de las personas.

¿Y cómo crees que esa visión impacta directamente en la rentabilidad y el crecimiento de una compañía?

Después comprendí también que las empresas que apuestan por una cultura sostenible y humana consiguen que las personas crezcan, se desarrollen y den lo mejor de sí mismas. Y desde Recursos Humanos yo podía estar cerca tanto de la dirección como de los equipos, ayudando a conectar estrategia, personas y propósito.

Empezaste tu carrera en empresas multinacionales como Decathlon y Lidl, donde las dinámicas de trabajo y la cultura organizacional son muy marcadas. ¿Qué aprendizajes clave te llevaste de esa etapa que hoy sigues aplicando?

Me llevo muchísimo de ambas etapas. En Decathlon entré mientras todavía estaba terminando la carrera, muy joven y con muchísimo entusiasmo. Fue una experiencia determinante porque me contrataron directamente en gestión de personal y asumí mucha responsabilidad desde el principio.

Trabajar con tal nivel de autonomía siendo tan joven debe de ser un reto, ¿cómo fue esa gestión personal?

Mi responsable estaba en Madrid y yo gestionaba de manera bastante autónoma la tienda de nueva creación en Vícar. Eso me enseñó algo muy importante: cuando una empresa deposita confianza en ti desde el inicio, también te impulsa a crecer y a asumir responsabilidades con compromiso.

Venía de una cultura en la que sentía que la confianza había que ganársela constantemente, y allí descubrí una filosofía completamente distinta: “confiamos en ti y sabemos que puedes hacerlo”. Ese enfoque me marcó muchísimo.

Esa confianza también implica perder el miedo al fallo, ¿no es así?

También aprendí que para crecer hay que equivocarse. Los errores forman parte del aprendizaje y ayudan a desarrollar criterio, prudencia y capacidad de mejora. Si una empresa no permite equivocarse, difícilmente puede hacer crecer ni a las personas ni a los proyectos. Además, me llevé la importancia de la cercanía con los equipos y de entender no solo los objetivos profesionales de las personas, sino también sus motivaciones.

Tras esa etapa, pasaste al sector alimentario con Lidl, ¿qué te aportó esa experiencia de cara a tu puesto actual?

En Lidl, donde entré después de cinco años en Decathlon y tras pasar por la central de Madrid, adquirí una visión mucho más ligada al sector alimentario. Me ayudó a entender cómo se comporta el consumidor, qué esperan las cadenas de distribución y cómo funciona la exigencia operativa de este sector, algo que hoy aplico directamente en el ámbito de la exportación hortofrutícola. También es una empresa donde se valora muchísimo la estabilidad, la organización y el bienestar de las personas trabajadoras.

Has pasado de ser Directora de Recursos Humanos a liderar la Gerencia General de MJAgroasesores. ¿Qué habilidades te ha exigido este salto y cómo lo has vivido a nivel personal y profesional?

Lo he vivido, aunque pueda parecer extraño, de una manera muy natural. Porque desde mi incorporación a la empresa hace casi diez años, mi papel siempre estuvo muy vinculado a la estrategia y a la construcción de cultura empresarial.

Antes incluso de incorporarme formalmente, ya mantuvimos conversaciones sobre las necesidades de la empresa y hacia dónde quería crecer. MJAgroasesores había evolucionado muy rápido y necesitaba estructura, alineación y una cultura sólida que acompañara ese crecimiento.

¿Fue necesario un proceso de inmersión profunda en la operativa para liderar la gerencia?

Desde el inicio participó en la definición estratégica de la organización, pero para poder hacerlo también necesitaba entender profundamente el negocio. Me involucré muchísimo en producción, en las reuniones operativas, en el análisis de puestos y en comprender las necesidades reales de cada área.

Con el tiempo fui ganando una visión global de la empresa, haciendo propuestas que funcionaban y asumiendo liderazgo en distintas decisiones y equipos. Por eso, cuando me propusieron asumir la Gerencia General, fue un paso importante, pero también coherente con el camino que ya veníamos construyendo.

A nivel de aptitudes, ¿cuáles consideras que han sido determinantes en este nuevo rol?

A nivel de habilidades, destacaría especialmente la capacidad de liderazgo, la comunicación para movilizar equipos, la visión estratégica y la capacidad analítica para anticipar escenarios y tomar decisiones con perspectiva de futuro.

MJAgroasesores trabaja con productos ecológicos y un enfoque muy claro en sostenibilidad. ¿Cómo influye esa visión en tu forma de dirigir equipos y en la estrategia empresarial?

No podría trabajar con la pasión con la que lo hago en algo que no tuviera propósito. Precisamente, creo que este enfoque se refleja en cada cosa que hacemos porque quienes trabajamos en esta empresa creemos profundamente en ello.

Desde nuestros agricultores, que eligen una forma de cultivar mucho más segura, sostenible y saludable, incluso penalizando parte de su capacidad productiva porque creen en ese modelo, hasta la manera en la que cuidamos el producto dentro de la empresa y cómo desde el departamento comercial defendemos el valor que tiene. Y también nuestros clientes, que luchan cada día por abrir espacio al producto ecológico en las estanterías y darle el reconocimiento que merece.

¿Cómo se traslada ese compromiso ecológico a la cultura interna de la oficina?

Esta visión influye en todo: en cómo lideramos, en cómo trabajamos y en cómo construimos cultura de empresa. Organizamos charlas impulsoras sobre producto ecológico, fomentamos hábitos saludables con iniciativas como el mercado saludable de los viernes para las personas trabajadoras y apostamos por certificaciones que avalen el trabajo que hacemos. Y eso es solo una parte del día a día.

Una de tus fortalezas es la implementación de estrategias innovadoras de RRHH. ¿Podrías compartir alguna iniciativa o práctica que haya marcado un antes y un después en MJ?

¡¡Te encanta saber!! No sé si diría innovadoras, pero sí muy humanas y efectivas. Para mí hay tres principios básicos que han marcado nuestra forma de trabajar:

  1. La buena fe contractual y personal: Nadie quiere hacer mal su trabajo de manera intencionada. Cuando una persona no está funcionando, normalmente detrás hay motivos, dificultades o falta de herramientas. Hay que entender por qué antes de juzgar.

  2. La escucha activa: Si algo no funciona, hay que preguntar y escuchar de verdad. Muchas veces las respuestas no son cómodas, pero ahí es donde realmente están las oportunidades de mejora. Escuchar implica también estar dispuesto a cambiar cosas.

  3. El reconocimiento: Las personas necesitan sentir que su trabajo tiene valor. Creo mucho en reconocer el esfuerzo, el compromiso y la aportación de cada persona al equipo y a la empresa.

¿Cuál dirías que es tu sello como líder? Eso que tus equipos reconocen de ti cuando piensan en tu forma de gestionar.

Vaya pregunta… quizá habría que hacérsela a ellas y ellos 😊

Pues a ver diría que mi sello como líder está en combinar cercanía y exigencia. Me gusta construir equipos donde las personas se sientan escuchadas, valoradas y con confianza para aportar, pero también donde haya claridad en los objetivos, compromiso y responsabilidad.

¿Qué rasgos específicos notan quienes trabajan contigo en el día a día?

Las personas que han trabajado conmigo suelen destacar mi capacidad para acompañar, ordenar y hacer crecer a los equipos, especialmente en entornos de mucha presión o cambio. Creo mucho en el liderazgo desde el ejemplo, en la comunicación directa y en generar un ambiente donde cada persona entienda que su trabajo tiene impacto.

Además, intento que las decisiones no solo sean eficientes, sino también coherentes con los valores de la organización y con el respeto hacia las personas. Para mí, liderar es desarrollar talento, crear estructura y conseguir resultados sin perder la parte humana.

El sector agro no siempre es un espacio visibilizado para el talento femenino. ¿Cómo ha sido para ti abrirte paso y convertirte en referente dentro de esta industria?

Es cierto que el sector agroalimentario sigue estando bastante masculinizado, pero en MJAgroasesores he tenido la suerte de crecer en un entorno donde el talento nunca ha estado condicionado por el género.

De hecho, actualmente todo nuestro equipo comercial de ventas está formado por mujeres. Y eso no ocurre por casualidad, sino porque dentro de la empresa siempre se ha apostado por la capacidad, el liderazgo y el talento sin etiquetas.

¿Ha sido fundamental el apoyo de la propiedad en este aspecto?

Miguel y José, como fundadores y Ceos, han sido personas que siempre han confiado plenamente en nosotras y en nuestra capacidad de asumir responsabilidades y liderar proyectos. Cuando tienes ese respaldo interno, afrontas cualquier reto externo con mucha más seguridad.

¿Qué consejo le darías a otras mujeres que quieren crecer profesionalmente y llegar a puestos directivos, especialmente en el sector agro?

Que no se dejen achicar. Que su voz tiene valor y que estén atentas a las oportunidades, pero también que las generen y busquen espacios donde puedan ser escuchadas.

No tenemos que ser perfectas para asumir responsabilidades. Podemos equivocarnos. Esa voz interna que muchas veces nos dice “todavía no estás preparada” o “no eres suficiente” probablemente nunca desaparezca del todo, pero deja de tener fuerza cuando decides no hacerle caso.

Y por último, ¿qué ha significado para ti ser nominada a los Premios MIA en la categoría Directivas? ¿Cómo has vivido este reconocimiento?

Lo he vivido con muchísimo orgullo. Es una noticia que te emociona y que te hace mirar alrededor y darte cuenta de cuánto talento femenino hay en Almería y de cuántas mujeres trabajan cada día impactando en sectores y profesiones muy distintas.

¿Qué se siente al ver tu trayectoria puesta en valor de esta manera?

Cuando ves tu foto como candidata, inevitablemente miras atrás y piensas en todo el trabajo, el esfuerzo y el camino recorrido. Y también imagino a cada una de las mujeres nominadas y todo lo que habrán trabajado para estar ahí. Sinceramente, eso emociona mucho.

Gracias a iniciativas como esta se visibiliza el talento femenino y se sigue avanzando en igualdad. Así que termino como empecé: con muchísimo orgullo, tanto por ser candidata como por poder apoyar proyectos como este.

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