Hablar de cáncer sigue siendo necesario, especialmente cuando miramos las cifras recientes. En 2024 se diagnosticaron en España 286.664 nuevos casos de cáncer, de los cuales 124.986 correspondieron a mujeres. Los más frecuentes fueron el cáncer de mama, con 36.395 diagnósticos, el cáncer colorrectal (11.855 casos), el cáncer de pulmón (10.285) y el cáncer de cuerpo uterino (7.305). Un dato que marcó un antes y un después es que, por primera vez, el cáncer de pulmón se convirtió en la principal causa de muerte oncológica en mujeres, con 6.679 fallecimientos, superando al de mama.
Más allá de los números, cada diagnóstico trae consigo un impacto físico y emocional que deja huella. El cáncer de mama puede manifestarse con cambios en la piel, retracción del pezón o aparición de bultos, y sus secuelas más frecuentes incluyen dolor, linfedema, limitación en el hombro y fatiga persistente. El cáncer colorrectal suele iniciarse con cambios en el hábito intestinal, sangrado o dolor abdominal, y tras los tratamientos no es raro que persistan alteraciones digestivas y una marcada debilidad. En el cáncer de pulmón, la tos crónica y la disnea son signos habituales, mientras que las secuelas dejan al cuerpo con dificultad para respirar y una fatiga intensa. Por último, el cáncer de cuerpo uterino se manifiesta con sangrados anormales o dolor pélvico, y a menudo deja tras de sí problemas del suelo pélvico, cambios hormonales y también un impacto emocional profundo.
Ante este panorama, la fisioterapia oncológica se posiciona como un pilar fundamental en la recuperación, y dentro de ella, el ejercicio de fuerza ocupa un lugar central. No se trata solo de entrenar cierta musculatura, sino de diseñar programas de ejercicio terapéutico individualizados que acompañen el proceso de cada mujer, respetando sus tiempos y condiciones.
La evidencia científica ha demostrado que el trabajo de fuerza no solo mejora la masa muscular y la densidad ósea, sino que también ayuda a controlar el peso, favorece el metabolismo y fortalece la postura. En mujeres con cáncer, su impacto va aún más allá: reduce la fatiga asociada a los tratamientos, preserva la masa muscular, mejora la movilidad y la tolerancia al esfuerzo, y se asocia con una mejor calidad de vida y, en algunos casos, incluso con una mayor supervivencia.
Pero la fisioterapia oncológica no se limita a lo físico. El cáncer atraviesa emociones, autoestima y proyectos vitales, y por ello el abordaje debe ser integral.
Significa escuchar, acompañar y personalizar cada intervención, entendiendo que la fuerza no se mide solo en los kilos levantados, sino también en la capacidad de cada mujer de afrontar su proceso con dignidad y resiliencia. Significa trabajar en equipo con oncólogos, psicólogos, nutricionistas, fisioterapeutas y enfermeros, creando un círculo de apoyo que sostenga no solo al cuerpo, sino también a la persona en toda su complejidad.
En definitiva, el ejercicio de fuerza en la fisioterapia oncológica es mucho más que una técnica: es una herramienta para devolver autonomía, energía y confianza. Es ciencia puesta al servicio de la vida cotidiana, y al mismo tiempo un gesto de humanidad. Porque cuando acompañamos con sensibilidad y conocimiento, la recuperación no solo se mide en movilidad ganada, sino también en esperanza recuperada.
Sobre la autora:
Alba Muñoz Rodríguez es Fisioterapeuta por la Universidad de Jaén, con una destacada especialización en el abordaje de pacientes oncológicos, campo que descubrió ante la creciente necesidad de sus pacientes, especialmente mujeres. Su compromiso con esta área la llevó a formarse a través del PAFO (Plan Andaluz de Fisioterapia Oncológica) del Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía. Actualmente, ejerce en la Clínica Álvarez en La Puerta de Segura, y colabora activamente con la Asociación Española Contra el Cáncer en Jaén.
Con 29 años, Alba también cuenta con un Máster en Formación Permanente en Osteopatía en las disfunciones Neuromusculoesqueléticas por la Universidad Pontificia de Salamanca, lo que le permite ofrecer una intervención integral y basada en la evidencia científica para la recuperación y el bienestar de las mujeres.
Uniprosal en MIA: Salud y Bienestar Femenino
Este artículo forma parte de la colaboración estratégica entre Mujeres Influyentes de Almería (MIA) y Uniprosal, la alianza de profesionales de la salud de Almería. A través de este acuerdo, MIA se consolida como plataforma de referencia para acercar a las mujeres almerienses información sanitaria de calidad y con rigor científico, elaborada por expertos colegiados.



















































