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Ana Sánchez Kuhn, neurocientífica almeriense y Mujer MIA, lidera una investigación pionera sobre las secuelas emocionales del ictus, como la pérdida de motivación y la anhedonia. Profesora en la Universidad de Almería y experta en conectividad cerebral, destaca la necesidad de integrar la dimensión emocional en la rehabilitación de los pacientes para mejorar su calidad de vida.

 

1. Ana, tu investigación reciente ha revelado cómo algunas personas que sufren un ictus pierden la capacidad de disfrutar. ¿Qué os llevó a centraros en esta área tan específica?

Tanto a nivel clínico, observacional, como en la investigación, nos encontramos una y otra vez con secuelas emocionales del ictus. De hecho, existe la depresión post-ictus, específicamente. Pero, ¿cuáles son los mecanismos conductuales que están a la base? ¿qué patrones de conectividad son los que se encuentran alterados? Quisimos, para aumentar el conocimiento disponible, así como la visibilidad de este problema, investigar más allá este fenómeno que afecta a las personas, pero que aún no está suficientemente explorado y así, dar una perspectiva mucho más concreta de este problema, buscando explicaciones en la conectividad cerebral y en el fenómenos de la insensibilidad al refuerzo.

2. En el estudio habláis de “insensibilidad al refuerzo” y su relación con la anhedonia. ¿Podrías explicarnos de forma sencilla qué significa esto y por qué es tan importante detectarlo?

Sí, es muy sencillo. Cuando algo nos gusta, lo normal es que queramos repetir. Si un restaurante nos ha ofrecido un buen servicio y comida, es probable que volvamos, así como acudimos de nuevo a actividades de ocio que nos hacen sentir bien, o quedamos de forma reiterada con personas que son importantes para nosotros. Eso se debe a la sensibilidad al refuerzo: tendemos a volver a escoger aquellas experiencias que nos proporcionan una recompensa positiva. En el laboratorio de Psicología Básica de la UAL, a nivel experimental, estudiamos este fenómeno a través de una tarea neuroconductual de ordenador donde, de forma resumida, el participante debe escoger entre dos estímulos que aparecen en la pantalla: uno en la mayoría de los casos te da una recompensa positiva, en forma de puntos, y el otro, en la mayoría de los casos, te resta puntos. Nosotros calculamos la probabilidad de que el participante vuelva a escoger el estímulo mayoritariamente correcto después de haber ganado puntos, así vemos su adherencia a estos estímulos reforzantes, y, por tanto, su sensibilidad o insensibilidad al refuerzo. Por su parte, la anhedonia se define como la incapacidad de sentir placer ante actividades que normalmente eran gratificantes para esa persona, y está estrechamente relacionada con la insensibilidad al refuerzo: como ya no experimento placer con esta experiencia, no repito. Es muy importante detectar estos parámetros, ya que pueden ser uno de los núcleos de las manifestaciones depresivas de los pacientes, y pueden ser, por tanto, elementos a evaluar y a tratar en el proceso de rehabilitación del ictus.

3. El trabajo combina herramientas muy avanzadas, como la espectroscopia funcional del infrarrojo cercano. ¿Qué ventajas ofrece esta técnica en el estudio de la conectividad cerebral?

Somos afortunadamente uno de los laboratorios pioneros en España que usa la espectroscopia funcional del infrarrojo cercano (fNIRS) para medir actividad cerebral cortical, y la conectividad entre las distintas regiones. Es una técnica de neuroimagen que nos permite medir la actividad hemodinámica de la corteza cerebral. Mide a través de infrarrojo los cambios que se producen en la oxigenación de la sangre. Por resumirlo: a mayor oxigenación, mayor actividad. Una vez realizamos estos registros, calculamos con análisis de estadística avanzada las relaciones que hay entre la activación de distintas regiones claves de la corteza cerebral, comprobando cómo algunas de ellas funcionan de forma coordinada, estableciendo así una red cerebral. Una vez comprobamos esas relaciones, podemos ver si esa conectividad es distinta entre grupos, como es el caso de este estudio, donde vemos una menor conectividad entre áreas frontales y motoras de pacientes con ictus frontoestriatal, versus controles sanos. La principal ventaja del fNIRS es su buena resolución espacial, su portabilidad y lo confortable que resulta para el paciente en comparación con otras técnicas de neuroimagen. En otros estudios, la hemos utilizado con niños sin ningún tipo de problema.

4. ¿Qué implicaciones prácticas tiene este hallazgo para la rehabilitación de pacientes con ictus? ¿Podría cambiar la forma en que se aborda su recuperación?

Eso esperamos, que este estudio contribuya al impulso establecer una evaluación neuropsicológica completa y avanzada en los pacientes tras un ictus, y que aquellas funciones emocionales y cognitivas que estén deterioradas se aborden en el proceso de rehabilitación, al menos, en igual medida que se hace con lenguaje y procesos motores. En este estudio contamos únicamente con adultos de entre 18 y 55 años, entre otros motivos, precisamente para abarcar una población que se encuentra en etapa de actividad profesional, ya que como podemos imaginar el buen funcionamiento cognitivo y el estado emocional y motivacional es esencial también para una exitosa reincorporación laboral.

5. El estudio pone el foco en consecuencias “invisibles” del ictus, como la pérdida de motivación o la tristeza persistente. ¿Crees que la dimensión emocional de estos pacientes ha estado desatendida hasta ahora?

Así es, dependiendo del lugar en el que se haga la evaluación, esta puede ser más o menos amplia y profunda. Pero por lo general, no existe a día de hoy un protocolo estandarizado que haga una evaluación del estado emocional mediante test estandarizados y entrevista clínica, así como una evaluación neuropsicológica avanzada en los pacientes tras un ictus. En nuestra muestra, comprobamos que el 37.5% de los pacientes estaban tomando antidepresivos en el momento de la evaluación. Pese a ello, como podemos comprobar, los niveles de síntomas depresivos, así como la insensibilidad al refuerzo seguían siendo mayores en comparación con personas sanas, lo que indica que estamos ante un problema no resuelto, que debe ir más allá del tratamiento farmacológico tradicional.

6. En tu trayectoria también has investigado el TDAH, las adicciones o el TOC. ¿Hay algún hilo conductor en todas estas líneas de investigación?

Sí, en nuestro grupo de investigación, In2decision Lab, que forma parte del Grupo de Investigación CTS-280 de Neurociencia Clínica y Experimental de la Universidad de Almería, llevamos años estudiando de forma transdiagnóstica y dimensional las funciones ejecutivas y la toma de decisiones. Nuestra meta es conocer los mecanismos conductuales y de conectividad cerebral que se encuentran a la base de problemas de la salud mental, para así, hacer un abordaje mucho más específico de los mismos, a través, entre otras, de técnicas de estimulación cerebral no invasivas. Si tomamos como ejemplo la sensibilidad al refuerzo, podemos ver que una persona con TDAH puede tener insensibilidad al refuerzo diferido, es decir, le cuesta esperar por recompensas mayores a largo plazo, sin embargo, una persona con TOC puede presentar una hipersensibilidad al castigo: huyen febrilmente de aquellos estímulos que les restan puntos, y muestran importantes dudas a la hora de tomar decisiones. En la adicción al móvil, hemos encontrado recientemente una mayor reactividad fisiológica ante recompensas de tipo social que nos da la interacción con el smartphone. No obstante, lejos de encasillar a cada persona por su etiqueta, solemos dar un paso más allá en nuestros estudios utilizando un método de estadística avanzada, denominado cluster, que agrupa, una vez evaluadas, a las personas según su conducta concreta. Así, encontramos subgrupos de pacientes que tienen distintas necesidades específicas.

7. Además de científica, eres docente y divulgadora. ¿Qué importancia tiene para ti trasladar la ciencia al conjunto de la sociedad?

Me parece fundamental. Nuestro servicio es por y para la sociedad, y aunque los resultados van impulsando la industria y el sistema sanitario, es esencial que la comunidad conozca los datos que vamos obteniendo, que esté al corriente de noticias basadas en la evidencia y pueda seguir de cerca todos los avances que hacemos. Además, conociendo nuestro trabajo la sociedad también nos puede hacer pensar, darnos feedback, expresar sus necesidades, y seguir impulsando esta maravillosa profesión, que a veces de forma indirecta, pero va contribuyendo a mejorar la calidad de vida de todos nosotros. Respecto a los alumnos y alumnas, me parece muy importante que conozcan en qué están investigando sus docentes, qué resultados se están obteniendo, qué metodologías utilizamos, y así, fomentar su curiosidad y espíritu crítico, para dejarles abierta la posibilidad futura de que sean ellos mismos quiénes se hagan las preguntas en el futuro, y también quiénes las contesten.

8. Como mujer investigadora en un campo tan especializado como la neurociencia, ¿con qué retos te has encontrado y qué crees que todavía falta por mejorar en cuanto a igualdad de género en la ciencia?

La gráfica de tijera sigue siendo una realidad y lo ilustra bien: muchas más mujeres comienzan en la investigación en comparación con hombres, sin embargo, a partir de la etapa postdoctoral se revierten estas líneas y son mucho más hombres los que comienzan a ocupar plazas de liderazgo, Titularidad y Cátedra. Esto ocurre casualmente, en la etapa en la que comienza la maternidad. Este hecho, genera una cadena de más desigualdad, por ejemplo, hay estudios que muestran que, a igualdad de currículum y éxito previo en financiación, las propuestas de proyectos de investigación susceptibles de financiación atribuidas a hombres reciben puntuaciones más altas, aunque esto mejora cuando se implementan protocolos con perspectiva de género. Creo que, si bien se han hecho avances, aún falta mucho por mejorar: desde una representación más equitativa en puestos de liderazgo hasta revisar los sistemas de evaluación y promoción para que no perpetúen desigualdades estructurales. Para mí, ser parte de esta generación de mujeres neurocientíficas también implica una responsabilidad: visibilizar estos retos y contribuir a que las trayectorias futuras se construyan desde la igualdad.

9. Formas parte del directorio de Mujeres Influyentes de Almería. ¿Qué significa para ti esta iniciativa?

Precisamente significa seguir avanzando en estas dos cuestiones, la visibilidad de la ciencia, y la erradicación de la brecha de género en STEM. Formar parte del directorio de mujeres MIA es para mí un auténtico honor. Creo que es una iniciativa fundamental para que nos conozcan, y conocernos entre nosotras trabajando juntas como una red. Me siento muy orgullosa de estar en una plataforma llena de mujeres tan talentosas, comprometidas y transformadoras, y solo deseo que la plataforma MIA siga creciendo con esta energía y proyección en el futuro.

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