María del Mar Poyatos es musicóloga, pianista, recitadora y compositora almeriense, y ha construido una trayectoria artística en torno al encuentro entre la música y la poesía. Formada en la Escuela Superior de Música de Catalunya (ESMUC) y la Universidad Internacional de Andalucía, ha desarrollado proyectos escénicos inspirados en autores como Miguel Hernández y San Juan de la Cruz, con el respaldo de instituciones vinculadas a su obra.
A través de sus creaciones, María del Mar busca acercar la poesía al público desde una mirada propia, entendiendo la música y la palabra como espacios de encuentro, belleza y bienestar. Hablamos con ella sobre su recorrido, su forma de entender el arte y “Música para unos versos”, el proyecto en el que se estrena como compositora.
Tu trayectoria combina formación musical, poesía y creación escénica. Pero antes de hablar de tu trabajo actual, ¿cómo nace esa relación tan especial que tienes con la música y la palabra?
María del Mar Poyatos es una mujer sensible, profunda y llena de pasión hacia la música y la poesía. Camina con la excelencia en su formación, en su trabajo interior y en sus proyectos creativos. Formada en la ESMuC, donde han pasado artistas de la talla de Rosalia o Silvia Pérez Cruz, María del Mar ha encontrado una voz propia en la fusión de música y palabra poética, un vínculo que viene desde que era niña y escuchaba una y otra vez las locuciones con música de los cuentos de infancia.
Tu trayectoria une dos disciplinas que no siempre encontramos juntas. ¿Qué descubriste en el encuentro entre la música y la palabra?
¿Qué descubrí? Que la música se completaba en mi con la palabra y a la inversa, que la palabra se completaba en la música.
Para mi este encuentro ha sido siempre una revelación puesto que no vengo de una familia ni de escritores ni de músicos. En mi vida he tenido muy buenos profesores de literatura que me han transmitido un amor profundo a la poesía como Diego Reche y José Andújar Almansa y el piano llegó como un tren que pasa al que te subes y ya no hay vuelta atrás.
La relación de música y palabra viene de mi viaje particular en la vida, puesto que no era algo que estuviera ya dispuesto, sino en el que he ido uniendo piezas por el camino.
Has trabajado sobre autores como Miguel Hernández o San Juan de la Cruz. ¿Qué encuentras en la poesía que hace que siga siendo una fuente de inspiración para tu trabajo?
La poesía regala un hogar interior y de encuentro con un@ mism@, y para mi, especialmente en mi juventud y prácticamente en toda mi vida, ha sido un lugar fundamental donde encontrarme, sobre todo cuando no sabes qué te sucede.
La poesía está llena de imágenes, de contemplación y de una mirada consciente hacia el mundo. Es la interioridad misma expresada en palabras.
En un mundo cada vez más acelerado, ¿qué espacio crees que ocupan hoy la música y la poesía en nuestro bienestar emocional? ¿Puede el arte ayudarnos a vivir mejor?
Indudablemente. Parar, escucharse, sentir, estar presente, dejar de seguir el pensamiento e ir a un lugar que te da hogar de verdad: esa es la música y la poesía. Lamentablemente son disciplinas que se han etiquetado como «elitistas» alejándonos de algo que nos pertenece a todos por igual: la belleza. Mi trabajo propone eliminar esas barreras centrándome en el sentir.
En «Música para unos versos» exploras de una manera muy personal el encuentro entre música y poesía. ¿Cómo surge la idea y qué significa para ti estrenarte como compositora en esta propuesta?
La idea viene de una manera natural tras años creando espectáculos donde he experimentado a unir la música de otros autores con la poesía. Llegó un momento en que sentía la música que ese poema necesitaba pero no la encontraba y decidí ponerla yo misma. Y todo ha fluido con sinceridad y belleza, mucha belleza. La posibilidad de crear, de que la música nazca desde mi, es el proceso más maravilloso que he vivido… y quiero seguir viviendo.
Los poemas elegidos comparten un hilo conductor muy concreto: la esperanza. ¿Por qué era importante para ti transmitir ese mensaje precisamente ahora?
Porque para mi es fundamental que el arte no se instale en la queja sino que nos ayude a trascenderla, nos ayude a ver más de lo que el malestar esconde y precisamente siempre hay un alivio y una profunda esperanza.
Sé que hay situaciones en la vida en las que cuesta verla, pero he sentido intuitivamente enhebrar esta selección de textos que nos ayudan a conectarnos con la paz de saber que hay algo más grande que nos sostiene a todos. Hay esperanza y podemos seguir confiando poniendo atención, consciencia y amor a lo que hacemos. La poesía ayuda a enfocar esa mirada.
¿Qué te gustaría que sintiera una persona al escuchar tu música acompañando estos versos?
Me gustaría que sintiera apertura, que sintiera cómo los «prejuicios» se deshacen y sólo queda ese espacio que le permita expandirse desde dentro.
Qué puedo decir… que se sorprenda, que se encuentre a si misma a través de esta música y estos versos.
¿Qué sueños o proyectos te gustaría desarrollar en los próximos años?
Quiero seguir experimentando nuevas posibilidades en el lenguaje del recitado y la música, con más instrumentos, recursos sonoros y escénicos. Llevar mi proyecto a a países de todo el mundo, sobre todo a Latinoamérica y ayudar a muchas personas a conectarse con la poesía y con la música. Quiero crear un proyecto grande con más artistas y colaboradores donde unamos la escena a proyectos sociales y educativos.
¿Qué consejo darías a una persona que siente una vocación artística pero aún no se atreve a compartirla con el mundo?
Que precisamente compartiéndola le dará claridad a su vocación, a lo que le mueve y lo que desea hacer. No se puede encontrar explicada en ningún sitio. Sobre todo aquellas vocaciones que no han venido a ajustarse a un molde sino a crearlo. La única manera es experimentarla y desvelarla paso a paso confiando y sintiendo.



















































