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En el corazón de Almería, tres mujeres han unido fuerzas para dar forma a un proyecto valiente y necesario: El Arte del Buen Vivir. Liderado por Ysa Marín, junto a sus socias Nagore Fuentes y Elvira Pérez, este espacio nace con un propósito claro: acompañar a las personas en todas las etapas de la vida, incluida la muerte y el duelo, ofreciendo recursos para vivir con mayor consciencia, amor y plenitud.

“Desde que perdí a mi padre con solo 10 años comencé una búsqueda profunda para comprender el sentido de la vida y la muerte. Ese camino me llevó, muchos años después, a crear este proyecto, que no es solo un negocio, sino mi propósito vital”, comparte Ysa Marín, terapeuta transpersonal, tanatóloga, doula de la muerte y divulgadora.

En El Arte del Buen Vivir se integran terapias individuales y grupales, programas de duelo, acompañamiento en el buen morir y recursos como la arteterapia, la musicoterapia, la aromaterapia, el mindfulness o la meditación. Además, incorporan el arte en los legados, como forma de honrar la memoria y esencia de cada persona.

Con sede en el centro de Almería, este proyecto funciona como una empresa consciente y como un espacio colaborativo en el que profesionales del desarrollo personal y la salud mental trabajan juntos para construir una comunidad más compasiva.

El impacto trasciende fronteras. Gracias a colaboraciones como la que mantienen con la Universidad de Nottingham, El Arte del Buen Vivir busca consolidar su expansión internacional, situándose como un proyecto pionero en España que inspira una red global de consciencia y cuidado.

“Lo que me diferencia es haber sido capaz de transformar el dolor en motor de vida, y de convertir un tema tabú en una propuesta innovadora con impacto social”, añade Ysa.

Hoy, junto a su equipo, lidera un movimiento que transforma la manera en que nos relacionamos con la vida, el duelo y el morir, inspirando a vivir con mayor plenitud y a despedirnos con amor y consciencia.

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